Ius primae noctis y el derecho de pernada

Hoy voy directo a resolver una confusión muy extendida sobre la Edad Media: el derecho de pernada. Generalmente se considera que durante todo el periodo medieval los señores feudales tenían el derecho de acostarse con las mujeres de sus siervos durante la noche nupcial, incluso antes de su marido. Este error viene desde bastante atrás, de la Ilustración concretamente, pero recientemente se ha afianzado por una escena de la película Braveheart, en la que un lacayo del malvado señor feudal, ni corto ni perezoso, se lleva a la moza recién casada para llevársela al tálamo de su amo. Si nos tenemos que creer la veracidad histórica de los filmes de Mel Gibson, mal vamos.

En primer lugar, ¿qué es en realidad el derecho de pernada? “Pernada” viene de pernil, que en lengua romance significa “jamón”. Cuando se producía la matanza de un animal, el señor feudal tenía la prerrogativa de quedarse la mejor pieza del animal sacrificado, que generalmente era la mejor pata, el mejor jamón. Posteriormente este tributo en especie se sustituyó por una renta pecuniaria al igual que las demás rentas señoriales (yantar, hospedaje, fonsadera, martiniega, etc.).

Sin embargo, sí que existió algo parecido al mito que se le atribuye a los señores feudales; es el ius primae noctis o derecho de la primera noche. Parece ser (digo “parece ser” porque no está bien atestiguado documentalmente) que en los inicios de los reinos germánicos, esto es, en los siglos V y VI, ciertos señores de la guerra se arrogaron este derecho sobre las esposas de los esclavos (servi) de sus recientes dominios. No tiene pinta de que esta brutal costumbre perdurara apenas, puesto que no consta. Aun por mucha autoridad y mando que tuviera, ¿algún señor perdió literalmente la cabeza como represalia? La verdad, no me extrañaría y esto explicaría por qué este derecho desapareció.

No me consta documentalmente que se produjera ningún acto de este tipo; incluso este derecho no está tipificado en los códigos civiles visigodos, los cuales, por cierto, deben mucho más a la tradición legal romana que a las costumbres germánicas. La realidad medieval es justamente la opuesta, ya que las leyes de los reinos y las normas municipales castigaban seriamente a los violadores porque su agresión suponía un gran ultraje a la honra de la mujer y al honor de su marido o de su familia. Aparte queda que algún señor feudal, considerándose a sí mismo que estaba por encima de la ley, le diese por cometer abusos sexuales contra alguna mujer de sus tierras. De esos hay casos constatados en la Baja Edad Media (siglos XIII-XV), pero no se fundamentan en ningún supuesto derecho señorial y además algunos de estos malhechores, muy pocos, fueron sometidos a juicio y ajusticiados por una instancia superior, el rey.

Espero con esta explicación haber desterrado uno de los prinicipales mitos denigratorios de la Edad Media.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Historia y cultura. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s