El origen de nuestra lengua. ¿Español? ¿Castellano? ¿Qué es?

Llevo ya bastante tiempo sin escribir en mi blog un artículo, especialmente de los que se ocupan de historia y cultura, y en verdad desde hace más de un mes tenía pensado escribir sobre el tema que nos ocupa, la historia de nuestra lengua, concretamente sobre su origen; por fin me he animado a ello. 🙂

Está muy extendida la duda de cómo llamar a nuestra lengua, ¿es español o es castellano? ¿O es ambas cosas? O lo que trataré de demostrar: ninguno de los términos es correcto. La explicación de por qué el nombre “español” no es adecuado para nuestra lengua es sencilla, puesto que no es la única que se habla en España, entendida esta desde un punto de vista político como el Estado español o desde un enfoque geográfico como la Península Ibérica (recuérdese que originalmente este territorio se llamaba “Hispania” y, por evolución fonética, se convirtió en “España”). Así pues, no es de rigor y justicia denominar a una única lengua española como tal habiendo más lenguas españolas: catalán, gallego, vasco, asturiano, etc.

El tema de por qué no se puede llamar “castellano” a nuestra lengua tiene su miga. No hablamos castellano porque es una lengua extinta que sólo existió en la Edad Media. (Con esto espero no haber provocado un síncope a algún nacionalista 🙂 ) Entonces, ¿qué es en lo que estoy escribiendo? Para responder a esto es necesario saber cómo nació nuestra lengua. Afortunadamente, pocos meses antes de su entrada en la RAE, recibí clases de la mayor experta en filología iberorromance, la académica Inés Fernández-Ordóñez, y aquí os ofrezco las lecciones que me impartió y que conservo a través de apuntes.

Hace un siglo el filólogo Ramón Menéndez Pidal diseñó la primera hipótesis sobre el origen de nuestra lengua. Según él, el castellano surgió en la Alta Edad Media en la otrora llamada “Vetera Castella” (Castilla la Vieja), que estaba situada en el norte de la actual provincia de Burgos; durante la Plena Edad Media se extendió desde ahí hacia al sur con el proceso político-militar de la reconquista; y finalmente en la Baja Edad Media y Alta Edad Moderna se impuso al leonés, al aragonés y al navarro sustituyéndoles. Por tanto, nuestra lengua sería tan sólo castellano.

Este planteamiento ha estado en vigencia hasta hace unos pocos años, pero muchísima gente no se ha enterado todavía de que ha sido superado por la nueva tesis de Inés Fernández-Ordóñez. La académica demuestra que Ménendez Pidal no realizó un análisis adecuado de la documentación medieval porque se limitó a manejar textos de los siglos IX al XI y no atendió más que a rasgos fonéticos, obviando la morfología y la sintaxis. A diferencia de aquel, las investigaciones de Fernández-Ordóñez son completas al manejar muchísima más documentación y, lo que es más importante, más variada, tanto en procedencia como en cronología. Asimismo, mientras él se fijó en lo político y militar, ella se centra en la importancia de las relaciones humanas y sociales.

La teoría de Fernández-Ordóñez consiste en que, mediante la repoblación, unas personas que hablaban castellano, otras aragonés, otras leonés y otras navarro entraron en contacto, sin atender a fronteras, en el centro de la Península Ibérica (Segovia, Soria, Guadalajara, Cuenca, Madrid, Toledo, Ávila) y difundieron entre sí los rasgos fonéticos y gramaticales de sus respectivos dialectos romances, los cuales convergieron y se mezclaron conformando un sprachbund, un área lingüística. Así, se creó un paradigma de convivencia lingüística en la que no predominó una lengua de forma unilateral sino que cohabitó un conjunto de dialectos. Gracias a las mezclas, en tres generaciones se produjo la nivelación lingüística de estos dialectos de la siguiente manera: se potenciaron los rasgos comunes a todos ellos, predominaron los rasgos mayoritarios de todos ellos y se simplificaron los elementos lingüísticos favoreciendo los rasgos más sencillos (pérdida de fonemas, no adquisición de nuevos fonemas, incremento de regularidad morfológica, simplificación sintáctica). Se ha planteado la posibilidad de la influencia del romance andalusí, esto es, la lengua originaria del latín hablada por los mozárabes o cristiano-andalusíes; pero se ha llegado a la conclusión de que en los siglos XI y XII era muy residual por la arabización lingüística de este colectivo humano. Finalmente, en la Baja Edad Media y la Edad Moderna, desde el centro de la Península Ibérica esta koiné se expandió hacia las tierras de los dialectos que le dieron vida (León, Castilla, Navarra y Aragón) en una integración asumible por la similitud lingüística, al mismo tiempo que se implantaba en el sur andaluz, donde hoy en día, por ejemplo, se conserva la aspiración de la “h-“ inicial.

En esta fusión de dialectos romances que dio lugar a nuestra lengua predominaron los elementos del castellano, especialmente los fonéticos como percibió Menéndez Pidal.P ero también hay que tener en cuenta que el castellano no era un bloque lingüístico monolítico. La filología hispánica lo ha dividido en tres variantes: castellano occidental, con mayor parecido al leonés; el castellano central, con rasgos intermedios; y el castellano oriental, con mayor similitud al navarro y al aragonés. Esta diferenciación no era percibida por las personas medievales, por lo que no tenían conciencia de ello, aunque tampoco se percataban de que tenían un dialecto propio diferente al leonés o al aragonés.

A continuación os incluiré algunos ejemplos que demuestran que las otras lenguas romances dieron lugar a la lengua que hoy hablamos y escribimos, ya que se observan características suyas que no tenía el castellano. El leonés nos dio la palabra “alguien”, que no existía en castellano. De esta manera en esta lengua siempre se decía “algún”, “alguno” o “alguna” (por ejemplo, de haber evolucionado exclusivamente nuestra lengua desde el castellano no se diría “¿hay alguien?” sino “¿hay algún?”). Asimismo, del leonés procede el pronombre relativo “quien/es” y también el uso exclusivo del relativo “que”, puesto que en castellano se decía “qui” para casos nominativos (sujetos) y para casos con preposiciones (por ejemplo, en castellano se decía “sé qui fuiste tú” o “esta es la mujer de la qui me enamoré”), dejando el “que” exclusivamente para los casos acusativos (complementos directos).

En cuanto al navarro, dialecto romance del que, por cierto, hasta hace poco tiempo no se distinguía del aragonés por su gran parecido y se pensaba que era la misma lengua, influyó también muy decisivamente en la conformación de nuestra lengua. A diferencia del castellano, que en los tiempos verbales compuestos hacía concordar en género y número el participio con el complemento directo de la oración (por ejemplo, “he contadas estas cosas” en vez de “he contado estas cosas”), el navarro poseía desde el siglo XII el participio invariable que hoy en día utilizamos. Ciertamente el navarro fue el primer dialecto en ser absorbido por la nueva lengua eregida en el centro peninsular, ya que en torno al siglo XV ya se habían asimilado.

Por último, el aragonés aportó novedades muy interesantes a nuestra lengua que procedían de más allá de los Pirineos y que el propio aragonés adquirió a partir del catalán, lengua que le influyó de forma destacada en las regiones donde se hablaba la variante llamada bajo-aragonés. Así, del aragonés provinieron los tiempos verbales compuestos y los pronombres “nosotros/as” y “vosotros/as” frente a los tradicionales “nos” y “vos”. Surgidos en el siglo XIII en el occitano y el catalán, estos pronombres aparecieron para distinguir un subconjunto, especialmente en la segunda persona del plural (por ejemplo, “vos haréis tareas de labor, pero una parte de vos haréis concretamente desbrozados y otra parte de vos, vosotros, construiréis acequias”).

También hay que señalar que además existió el riojano, un dialecto muy parecido al castellano, al navarro y al aragonés, teniendo unas características intermedias a estas tres lenguas romances. Igualmente participó en la convergencia lingüística del centro peninsular.

Tras haber demostrado lo que NO es nuestra lengua, ni español ni castellano, ahora queda dilucidar qué es. Realmente es muy difícil ponerle un nombre. Según cuentan (no lo he podido comprobar), ya desde la primera gramática de nuestra lengua, elaborada en 1492 por Antonio de Nebrija, se tenía esta duda, puesto que en la portada de su libro reza “Gramática de la lengua española” pero resulta que en la primera hoja del libro, donde siempre se debe repetir el título, pone “Gramática de la lengua castellana”. Así pues, ¿cómo la podemos llamar? Se puede seguir utilizando por costumbre cualquiera de los dos nombres, tanto “español” como “castellano”, sabiendo que son incorrectos, o inventarse un nuevo nombre. Se me ocurren “español central” por haber nacido en el centro de la Península Ibérica y “español común” por ser la lengua más hablada en España, pero se necesitaría un arduo trabajo para que cualquiera calara en la mentalidad colectiva y así puedira ser aceptada por nuestra sociedad. Quizás tú mism@ tengas la solución; se aceptan propuestas. 🙂

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14 respuestas a El origen de nuestra lengua. ¿Español? ¿Castellano? ¿Qué es?

  1. Juan dijo:

    Muy interesante tu publicación. Siempre entendí que la palabra “castellano” se utilizaba para distinguir al español de España del español de otros países [español de México, español de Colombia, etc…], cuando estaban en un mismo contexto. Todo mentira. jajaja. Entonces por ahí puede ir mi propuesta. Si existe el “español de México”, ¿por qué no iba a existir el “español de España”? Es una realidad que hay más “tipos” de lenguas españolas, y también es una realidad que ya son lenguas propias de cada país, y no sé hasta qué punto, tras varios siglos, tenemos que seguir considerando al español de España como el “papá” del resto de hablas españolas, cuando la propia lengua española también ha ido evolucionando, Esa es mi propuesta: “español de España” 😉 ¿Qué te parece?

    Y hablando de evolución del lenguaje, también he leído numerosas veces [por curiosidad, mi vida no tiene nada que ver con esto, así que perdona si no utilizo las palabras correctas] que el español que se habla, en general, en España, tendrá una evolución lógica que dentro de varios siglos sería lo equivalente a cómo se puede llegar a escuchar hablar en el sur del país en la actualidad. Se ve que la forma de hablar/economizar el lenguaje en Andalucía y algunas zonas cercanas, como Extremadura o Murcia,y Canarias, son versiones evolucionadas del español/castellano, quedando la forma escrita como nexo común entre todas las formas de hablar en España. Podríamos decir que en Andalucía, Canarias, etc, hay dos idiomas distintos: el escrito y el hablado. ¿Qué opinas?

    • El término “castellano” se ha extenido su uso en España desde los años 90; unas décadas antes sólo se decía “español”. Se empezó a utilizar “castellano” por el hecho de que hay más lenguas españolas en España, por eso queda un poco feo decir que esta lengua es “español”. En otros países donde se habla, seguro que no hay este problema.

      Sobre la imposición de los rasgos lingüísticos meridionales de nuestra lengua sobre el resto, yo no percibo que esté ocurriendo. Quizás porque soy de familia segoviana y, por tanto, del núcleo originario de nuestra lengua. Sigo escuchando cotidianamente la pronunciación prototípica o estándar.

      • Fontarrabia1203 dijo:

        El término castellano se extendió porque así lo decidieron los partidos independentistas catalanes y vascos. Implica la no existencia de España como nación, ya que para ellos las naciones son los diferentes grupos lingüísticos.

        Estos movimientos políticos regionalistas aspiran a fundar nuevos estados-nación según los modelos lingüísticos y culturales que definen y promueven sus partidos desde los gobiernos de esas comunidades autónomas. Lo que ellos llaman “el pueblo”. Por la misma regla de tres el italiano sería el toscano.

        La lengua española no existiría para los nacionalismos lingüísticos. Por los mismos motivos han conseguido eliminar los topónimos en español del español en un territorio con dos lenguas oficiales. Por ejemplo negociaron con los socialistas eliminar el nombre de Guipúzcoa, que ahora se escribe Gipuzkoa en español.

        Psicología de masas electoralista.

    • Me parecen tus hipótesis altamente solidas. Pero hago algun matiz, creo que la geografía siempre influenciara y hará diferente el lenguaje hablado. Y claro, como signo de ecnomizacion del lenguaje, principio científico comprobado de la evolución de las lenguas, no me parece nada descabellado, que en Segovia que es de donde es el compañero Ivan, dentro de 50 años encuentre formas de hablar más del sur, también por la mezcla natural de gentes. Aunque esto ultimo es extrapolable a cualquier región. Bien es cierto que la población del sur es muy numerosa, y se ha tenido que mover por razones históricas mucho más de media que otras, y que además la cultura y el acento es muy fuerte, y todo ayuda a moldear otras formas de hablar. Para mi es un ejemplo claro Barcelona, llevo casi 3 años viviendo en Cataluña, y puedo decir incluso afirmas, que nuestros paisanos Catalanes hacen un fuerte uso de formas de hablar del sur, de manera totalmente natural, incluso en propio Catalán tiene semejanzas fuertes con el Andaluz en múltiples vocablos. Esto no pretende ser una axioma ni mucho menos, pero es mi vivencia personal. También he de decir, que también noto algunos prestamos Catalanes en Andalucia mi tierra, todo ello como digo antes por la movilidad y la inmigración de la península también, pero porque no, por que hay vocablos o formas de hablar también muy fuertes de Catalunya y las tomamos.
      En definitiva, los prestamos o evoluciones en el hablar son una suerte compleja. Para mi simplemente todo/as hablamos Español de cada una de nuestras zonas, más alla de poner puntos geográficos, topónimos o otros gentilicios. Lo que si es indefectible, es que hay múltiples acentos y formas en todo el territorio del estado. Lo cual me congratula, por divertido y precioso. Para terminar ideológicamente rechazo toda rigidez absoluta en las normas, por ende en las lenguas. Debemos articular unas reglas para maximizar la comunicación pero debemos estas abiertos, expectantes e ilusionados por la nueva aportación de alguien. Porque mejorar es evolucionar, porque sin cambios no hay mejoras. Por lo tanto no hay un futuro, mejor.

  2. David dijo:

    Gracias, muy interesante, de verdad! Si se busca un nuevo nombre, habria que tener en cuenta que nuestra lengua se habla por toda America tambien, y eso, para ser justos, tendria que ser reflejado. Un abrazo.

    • Fontarrabia1203 dijo:

      El español se llama así porque es la lengua que los conquistadores de todas las regiones llevaron a América: vizcainos, navarros, gerundenses, extremeños o gallegos.

      En América se llama español y no castellano porque los conquistadores no eran todos castellanos, a los ojos de los nativos eran iguales.

  3. Reblogueó esto en Obert Marín Sánchezy comentado:
    Siempre he pensado que el español y el francés se asemejan mucho, por no decir del todo, quizás sea posible aseverar eso cuando se usa el “qui” y el “que”. No obstante, no existen dos o más cosas iguales por que más iguales son aquellas que son diferentes ya que por sus diferencias se asemejan más.

  4. Moises dijo:

    no soy experto en el tema , pero me pareció interesante por el esclarecimiento que se hace respecto a los orígenes de la lengua castellana o española.
    gracias

  5. Galtzaluze dijo:

    Nunca he comprendido porqué malgunos se emperran en decir que el euskera es una lengua española…Y es que por la misma regla de tres los franceses dirán que es una lengua francesa ya que se habla dentro de su actual territorio. El euskera, que quiere decir; “eusko=vasco+era= a la manera”, es decir a la manera vasca; euskeraz hitz egin!(¡habla a la manera o de la forma vasca!). Por otra parte cuando decimos Ese habla en castellano, francés, alemán o chino decimos Horrek erderaz berbaiten dau…es decir “ese habla a la forma extranjera o de fuera”. Espero haberles dilucidado el tema. Agur ba.

    • El euskera batua es una fusión de lenguas vascas creada en una acedemia; no es una lengua del pueblo, por así decirlo. Las lenguas vascas proceden del protoíbero y están emparentadas con la lengua de los íberos (se han detectado paralelismos con textos íberos de la zona de Murcia y Alicante) y sobre todo con todas las lenguas protoíberas que había en los valles pirenaicos, de oeste a este.

  6. Galtzaluze dijo:

    He olvidado comentar ya que no quiero que se me malinterprete ni quiero ser causa de disgusto para nadie, que a un vascoparlante (en euskera “euskaldun” = euskera+du(e)n(a) o traducido al roman paladín, el que tiene o posee la manera o forma de hablar de los vascos) le da igual la procedencia del que hable su lengua y puede ser negro, amarillo o color aceituna ya que no hay un concepto de raza si no de comunidad idiomática, es decir usted mismo, el o la que me leee, si se inicia en la lengua y la maneja con cierto desparpajo es euskaldun a nuestra manera de entender.

  7. viciao_64 dijo:

    buen comentario me ayudo mucho gracias amigo

  8. Rodericus M. Black dijo:

    Muy interesante el tema, la verdad. En mi opinión al que conocemos hoy como castellano/español le deberíamos llamar la ”lengua común”, en plan El señor de los Anillos 🙂

    Sobre el vasco… El vasco de hoy no tiene nada que ver con el ”vasco” o más bien ‘protoeuskera’. Tienen tanto parecido como el latín y el ‘castellano’, es decir, mucho. Pero sin ser la misma lengua.

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