La transición ecológica de la ciudad de Madrid

Sueño con una nueva ciudad de Madrid, ahora que existe una posibilidad real de transformarla por parte de sus propios habitantes. Porque, si os soy sincero, nunca me había identificado como madrileño a pesar de haber nacido en el mismísimo Hospital de La Paz y haber vivido siempre en el barrio de Aluche. Esto se debe a que no me motivaba sentir un vínculo emocional con una ciudad injusta, sucia, estática, sin vida, individualista, triste, sin vanguardia. Sin embargo, ahora, gracias a los procesos de unión popular y política de la ciudadanía madrileña, ha llegado el momento de ilusionarse por ser de Madrid, por ser de este nuevo Madrid que está por venir.

El nuevo modelo de Madrid debe ser alcanzado por una etapa de cambio enmarcada en el movimiento global de las “Ciudades en Transición”. A grandes rasgos propone la autosuficiencia y la autogestión comunitaria, como adaptación a la era post-petróleo y al cambio climático, en un nuevo marco de organización social basado en la solidaridad y la equidad para garantizar la propia supervivencia del colectivo humano (habitantes de una ciudad, pueblo, barrio o incluso vecindario).

A continuación, incluyo una serie de propuestas para Madrid. Estas deben ser impulsadas y llevadas a cabo no sólo desde las instituciones políticas, sino sobre todo desde la ciudadanía empoderada.

1) ESS, empleo verde y economía local.

La gente de Madrid necesita trabajo y debe tener facilidades para crear su propia empresa o, mejor aún, cooperativa. La economía social y solidaria (ESS) fomenta los derechos laborales, el beneficio social y medioambiental del producto, la democracia interna, y la autogestión por parte de las personas trabajadoras.

El empleo verde se fundamenta en un nuevo modelo productivo, que en vez de pretender la obsolescencia programada y la generación de una excesiva cantidad de producción que socava el límite de recursos materiales, se enfoca hacia la calidad del producto con una larga vida útil o basado en los servicios, hacia la reutilización, hacia la reducción material y energética, y hacia el reciclaje. Como ejemplos de nichos de empleo verde se encuentran la producción industrial de bajo impacto, la construcción sostenible, la agricultura ecológica y todos los trabajos de servicios.

Asimismo, la cercanía de todo el proceso de producción y venta redunda en beneficio tanto de las personas productoras-proveedoras como de las consumidoras.

2) Servicios públicos y comunales.

Para lograr la equidad y la justicia social de la población de Madrid, esta requiere la garantía de unos servicios públicos de calidad: educación, sanidad, asistencia, formación laboral, vivienda, cultura, deporte, etc. Asimismo, se debe implementar la capacidad de que la propia sociedad civil pueda autogestionarse espacios para desarrollar estas funciones, generando así cohesión vecinal.

3) Integración social.

La ciudadanía madrileña debe estar unida. En ella se deben integrar todos los sectores sociales marginados y potencialmente marginables. Implementadas desde los servicios públicos y comunales, se deben enfocar políticas dirigidas hacia inmigrantes, mujeres maltratadas, LGTBI+, minorías étnicas, personas con escasos recursos materiales y económicos, dependientes, gente con diversidad funcional, etc.

4) Reparto igualitario de los cuidados.

Debemos conseguir la igualdad de género en la ciudad de Madrid. Esto nunca se conseguirá hasta que los hombres asumamos tareas cotidianas que, por simple costumbre cultural del patriarcado, han correspondido hasta ahora a las mujeres. Se debe impulsar esta r-evolución tanto desde las instituciones madrileñas, con políticas educativas y de concienciación, como desde la propia sociedad civil, que es la que más debe tomar la iniciativa.

5) Soberanía alimentaria y huertos urbanos.

La única forma de garantizar que toda la población de Madrid esté alimentada es que pueda producir su propia comida y pueda gestionar su obtención sin dependencias ajenas. Realmente dentro de una gran urbe asfaltada como es la capital resulta complejo lograr esto; pero este cambio debe empezar ahora con el impulso popular e institucional de los huertos urbanos, tanto comunitarios como particulares.

En la misma lógica el acceso al agua debe quedar garantizada por derecho.

6) Consumo.

La sociedad occidental vive en una frenética ansia de consumismo que paradójicamente conlleva el desabastecimiento, a nivel global, de otros pueblos y, dentro de Madrid, de las capas sociales más desfavorecidas, al mismo tiempo que esquilma de recursos irrecuperables a nuestro planeta. Se deben impulsar políticas y fomentar costumbres sociales que deriven hacia la sobriedad por parte de quienes más tienen, la reutilización, el reciclaje y la reducción de residuos.

7) Soberanía energética.

Para el consumo de energía tanto en espacios públicos como en lugares particulares (vivienda, comercios, etc.) es necesario un nuevo modelo energético de Madrid, ya que no podemos depender del exterior de esta forma desorbitada, al mismo tiempo que implementamos las energías renovables, el ahorro y la eficiencia para la sostenibilidad medioambiental. Cada habitante madrileño debe poder optar a producir su propia energía, especialmente en aquellos casos de pobreza energética.

8) Movilidad sostenible y asequible.

El sistema de transporte privado de Madrid no es viable, tanto por el gasto económico que supone el mantenimiento y construcción de carreteras como por la contaminación, dañina para la salud de las personas y del planeta. Por esta razón se deben impulsar las redes de transposte público de calidad y establecer unos precios asequibles en sus tarifas, al mismo tiempo que se fomenta el uso de la bicicleta (concienciación, mejora de accesos).

9) Urbanismo sensato.

Frente a la especulación urbanística, que malvende suelo público a precio de saldo, cabe otro modelo de urbanismo. Debe seguir la lógica de la movilidad sostenible, facilitar el acceso centro-periferia, construir cuando sea realmente necesario, y fomentar la rehabilitación de viviendas, comercios y espacios públicos.

10) Descentralización política y gobierno vecinal.

Es necesario llevar las decisiones políticas a la ciudadanía, porque el pueblo debe ser gobernado por el pueblo. Para ello se deben impulsar fórmulas para pasar de la democracia representativa a la democracia participativa. Al mismo tiempo, hay que acercar la política a la gente, que vive en los barrios y debe decidir sobre lo que más le afecta, esto es, su entorno. La gestión municipal debe descentralizar sus competencias a favor de los distritos, al mismo tiempo que se instauran sesiones plenarias abiertas, públicas y accesibles, tanto en las Juntas de Distrito como en el Palacio de Cibeles.

11) Espacios de ocio naturales.

Las personas, como seres vivos que somos, necesitamos de espacios naturales para esparcirnos y ser felices. Tenemos que cuidar de nuestro entorno natural (Casa Campo, El Pardo, etc.), al mismo tiempo que creamos y mantenemos espacios verdes artificiales en medio de la ciudad, como son los parques y jardines y el arbolado de las aceras.

12) Respeto a animales no humanos.

Podremos avanzar como civilización si a nivel global y en la ciudad de Madrid respetamos a los demás seres vivos. Cumplamos los derechos de los animales y eliminemos subvenciones y apoyo institucional a cualquier forma de maltrato dirigido contra los animales.

Algún día los sueños se hacen realidad y ese momento ha llegado: la gente madrileña ganará su ciudad.

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