Somos siri@s, acojamos a nuestr@s herman@s

Dentro de unos pocos meses se rebasará el plazo de tiempo acordado por el Gobierno de España con la Unión Europea para acoger a todas las personas refugiadas sirias con las que se había comprometido, más de 17000. Diversos colectivos, como CEAR, denuncian públicamente esta situación mediante campañas en las redes sociales y medios de comunicación y también mediante manifestaciones en las calles de muchas ciudades de España. Simplemente por empatía hacia personas que sufren y por la solidaridad hacia un pueblo, el sirio, que se encuentra en medio de los juegos de poder y de geoestrategia de los imperios estadounidense y ruso por el control de los recursos de Próximo Oriente, debemos acogerles. Sin embargo, quiero recalcar nuestro vínculo cultural, histórico e incluso sanguíneo con la población siria como un motivo más para recibirles en nuestro país.

Cerámica_cardial-La_Sarsa_(España)

Los contactos entre la Península Ibérica y Siria vienen de muy antiguo. De época neolítica, concretamente de los milenos VI y V a. C., se ha atestiguado la presencia de cerámica cardial, originaria de las actuales Siria y Líbano, en las costas levantinas hispanas. Estas relaciones se estrechan a partir de la Edad del Bronce (siglos IX y VII a. C.) mediante el establecimiento de redes, principalmente comerciales, a través del Mar Mediterráneo entre poblaciones peninsulares (Tartessos y gentes protoibéricas) y Fenicia, reino que abarcaba Líbano y una parte de la zona costeraCádiz_anillo_fenicio_de_Casa_del_Obispo de la actual Siria; tan fuertes llegaron a ser estos intercambios que se fundaron ciudades como Spal (Sevilla), Gadir (Cádiz), o Malaka (Málaga), en las que personas hispanas y fenicias convivieron y se unieron. Con el predominio griego sobre el mar (talasocracia) a partir del siglo VI a. C. los contactos con Siria se redujeron drásticamente, pero la mezcla cultural sobrevivió en estas ciudades costeras (entonces Sevilla era tal al encontrarse a la vera del Lacus Ligustinus) en una fase que historiográficamente se llama “púnica”. En el siglo I a. C. la conquista romana del territorio sirio, entonces en el Reino seléucida, permitió que de nuevo fluyeran libremente las relaciones entre Hispania y Siria durante unos siglos, hasta el ocaso de la pars occidentalis del Imperio romano en el siglo V d. C.

Sin embargo, esta separación fue breve, ya que gracias a la expansión árabe ambos territorios quedaron dentro de un mismo espacio político-cultural. Así, el pueblo árabe, que, no olvidemos, absorbe tanto la tradición mesopotámica como la grecorromana y las reinterpreta para darle su propio estilo, conquista Siria en el siglo VI e Hispania en el siglo VIII. A partir de entonces, sobre todo tras la instauración de la monarquía de los omeyas, una dinastía siria procedente de la mismísima ciudad de Damasco, se constata la venida a la Península de un gran flujo de migración siria, tanto musulmana como también cristiana, puesto que tengamos presente que la religión trinitaria estaba todavía muy extendida en las antiguas ciudades romanas, no sólo en Siria, sino también en Palestina, Egipto, Libia, Ifriqiya (Túnez) y Magreb. Así, por ejemplo, se detecta la presencia de un monje sirio, Jorge, entre los llamados mártires voluntarios. Además, como bien ha estudiado el arabista e historiador Eduardo Manzano Moreno, la llegada del emir Abd al-Rahman al-Muhayir (“el Emigrante”) supuso la instalación de destacamentos militares sirios divididos por los distritos o aŷnad (singular ŷund) de procedencia. Estos soldados vinieron con sus familias a las circunscripciones de Elvira o Granada (ŷund de Damasco), Jaén (ŷund de Qinnasrin, cerca de Alepo), Sevilla y Niebla (ŷund de Homs). Nunca olvidaron sus orígenes durante todo el tiempo que al-Ándalus perduró; así, con la conformación del Reino taifa de Sevilla en el siglo XI, la dinastía que lo gobernó, la abbadí, siempre tuvo presente su origen sirio. Junto a esto está la hipótesis no demostrada de que el topónimo de la ciudad de Soria podría provenir del nombre árabe de Siria, Suriya.

La influencia cultural siria en España se aprecia hoy en día en la arquitectura: la qibla de la mezquita de la capital hispano-andalusí, Córdoba, tiene orientación sur al modo de las mezquitas sirias.  Pero sobre todo a partir de la orientalización del siglo IX,

640px-Cathedral-Great_Mosque_of_Cordoba_-_panoramio_(1)

que comúnmente es considerada de carácter árabe pero que más bien es siria,  las influencias también fueron evidentes en la gastronomía (condimentos, aceitunas, mosto, alcachofas, espárragos, dulces, sorbete helado), en la literatura (relatos, poesía lírica y especialmente homoerótica, historia, etc.), en la música (el célebre Ziryab, de posible origen kurdo), en las costumbres cotidianas (viviendas con jardines interiores; decoración interior con sofás, cortinas, alfombras y almohadones; perfumes; teñido del pelo al color rojo), en edificios y espacios de uso comunitario (baños públicos, alhóndigas, zocos, alcaicerías) y en la ciencia, produciéndose la recuperación y reforzamiento del pensamiento de los filósofos clásicos grecorromanos.

Todos estos elementos sirios han impregnado la cultura española y, por extensión, la europea y la occidental; por no hablar de una evidente mezcla biológica entre gentes sirias e hispanas. Por lo tanto, acoger a las personas refugiadas sirias no sólo es un deber humano, sino también la obligación de hospedar en nuestra propia casa, España, a nuestras hermanas y hermanos.

refugees-welcome

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Historia y cultura, Política y sociedad. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s